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MAESTROS DE ACTORES.
Octubre 30, 2006 por Scaramouche

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Acabo de llegar de una sesión doble. Y, joder, qué sesión doble. Una de Woody Allen y otra de Scorsese. En fin, la razón por la que existe el cine.
Dos de los mejores directores de actores de todos los tiempos.
La de Allen, Scoop, es otra dentro de sus “otras”, como si fuera poco. Esto ya la hace una película notable, aunque de las más mundanas dentro de su filmografía, como las que hizo con Dreamworks, pelis obligatorias, pero “simplemente” comedias de calidad.
Pero la segunda, The Departed (Infiltrados), me ha dejado extasiado. Quizá la comente otro día, porque ahora tengo que digerirla. Solo diré que es una de las 5 pelis del año. Lo tendrán crudillo Babel, Eastwood y compañía.
Y con estos dos referentes calentitos -Woody y Martin (como les llamo cuando vienen a casa a jugar al ajedrez)-, he vuelto a la Tierra para descargarme 3 nuevos cortos y comentarlos, no antes de leer con ilusión como los usuarios del blog se pelean por mí.

El Espacio de las apariencias. Y hablando de directores de actores…¡Menuda demostración! Quizá la mejor hasta hoy en el Festival. Aplauso por este estilazo de dirección de actrices a lo Rodrigo García. La historia interesará más o menos, pero sin duda aquí hay madera
y estilo como para encauzar proyectos más largos.
El único “pero”, una estructura un tanto confusa, aclimática, pero si uno pone atención y, sobretodo, si uno es tan listo como Ricard L. Befan, no habrá problema.

Eres.
Pues este corto no se queda atrás. Otra demostración de dirección de actores y, encima, de montaje. “Eres” habla de todos un poco, aunque siempre en boca de los demás. Porque todos caemos en los mismos pecados y a nadie, claro está, le faltan palabras para criticar (para bien o para mal) a los demás. ¿Prueba de ello? Yo. Este blog. Y sus usuarios.
“Eres”… un buen corto.

La irritante vida de Don Ramón.
¿Qué ocurre cuando alguien de profesión “sus labores” deja de trabajar? ¿Cobra el paro? Pues no, cobra de su familia, y no pecuniariamente hablando.
Es lo que ocurre en este corto donde, además de “sus labores”, es el hombre de la casa.
El corto no está mal, un poco largo y repetitivo, pero no está mal. No más.
Creo que le falta algo de riesgo visual, una realización más atrevida y elementos de guión
con los que jugar y, así, justificar su metraje… Sin ello, queda todo un poco plano.

Al margen, destacar la simpática participación de uno de los muchos actores desconocidos de nuestro país, pero no por ello menos prolíficos y trabajadores. La cara de este corto la pone Carlos Olalla, un actor desconocido para la mayoría pero de gran constancia. Y es que analizando los cortos rodados cada año, Olalla aparece en muchos de ellos. Eso es amor a una profesión. Y por eso aquí no nos cortamos la lengua; es hora de reivindicar al actor anónimo que no por eso peor y que se moja para trabajar y apoyar a los nuevos realizadores por 0 euros. En este caso,
el bueno de Olalla, forja poco a poco su carrera apareciendo en decenas de cortos, anuncios de tele, de prensa o de vallas publicitarias, en pelis (de rasquis en El Maquinista o en El Próximo Oriente) o en series (haciendo lo posible en el último y fugaz engendro de Ana Obregón)…


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