Archivo para September, 2006


De besos, casas, piedras y perros del hortelano
September 18, 2006 por Scaramouche

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Ya está aquí mi vena cursi, la que me impulsa a disfrutar como una cuarentona soltera de Notting Hill o de Tienes un email, joyas del género rosa que reinan en mi dvdteca y que sonrojan mis mejillas. Total, que me ha parecido de lo más mono esto de Con lengua, o cómo poder rodar un corto gracias a ser una estrella de la tele. Ya lo confiesa el Paco León, tan majete en las distancias cortas como uno podría imaginar: Quiero aprovechar la popularidad, el nombre, para poder hacer mis cosas. Aquí, donde estamos… me lo han dejado porque soy famoso, si no qué coño hago aquí en los estudios Picasso (en el plató de Hospital Central, para ser más exacto), con la pasta que valen, grabando un corto. Yo le digo a Globomedia que quiero hacer teatro y al día siguiente tengo un cincopacos.com montado. Soy un producto, y quiero usar eso para hacer mis cosas. Máxima sinceridad, primer papel dramático que le conozcamos (si no se lo da nadie, él se lo guisa) y un resultado de lo más resultón.

Otra de cal es Casa, o lo que podría haber sido un episodio de En los límites de la realidad si Manuel Sánchez Muñoz hubiera sido un guionista americano de los 50. Hábil, con todos los elementos típicos de las historias de dimensiones paralelas y una actriz, Marta Belenguer, que me gusta en cortos musicales (7:35 de la mañana) o en comedias televisivas (Cámera Café), la películita tiene su rollo.

En cuanto a Piedras en los bolsillos… Un bosque, un tío haciendo footing, otro en un puente, un perro, una niña con un gorro de lana rojo, gente que recoge compulsivamente piedras de colores para metérselas en los bolsillos… pero, ¡qué me están contando! A Medem le entusiasmaría. Pero… ¿tengo yo cara de Medem?

Y acabamos la visita bloguera de hoy con Las chicas solas tocan el violín, que, en contra de lo que el título promete, no, no es porno. Y es una lástima: unos despelotes le hubieran ido que ni pintados a esta historia de ya no te quiero, y es una pena porque me encanta el periquito que me has regalado, y aunque consigas mis pastillas, compartas mis hemorragias (nasales, que no se asuste nadie) y te mojes bajo esta gotera absurda, pues eso, que ya no te quiero. Aunque si te apetece… podemos cenar juntos. ¡Puto perro del hortelano!


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